Perpetran un cinematográfico robo en la sucursal de Acasusso, San
Isidro, del Banco Río. Fueron 5 los delincuentes, todos disfrazados, y
mantuvieron durante todo el día a 23 personas de rehén, llevándose 8
millones de dólares de las 145 cajas de seguridad. Durante el
tiempo que mantuvieron a la gente en cautiverio fueron realizando
medidas de distracción para que los cientos de policías que rodeaban el
banco permanezcan alejados, para así finalmente escapar en dos gomones
por los desagües subterráneos. Al ingresar las fuerzas policiales, los ladrones ya se habían fugado y encontraron a los rehenes a salvo y una nota que rezaba: En barrio de ricachones, sin armas ni rencores. Es sólo plata, no amores. Hubo
cuatro condenados: Alberto de la Torre, Sebastián García Bolster,
Fernando Araujo y José Julián Zalloechevarría, mientras que apareció
también un quinto participante, de principal protagonismo, el uruguayo
Mario Vitette Sellanes, que terminó siendo el cerebro de la banda y
recibió 21 años y medio de condena a prisión, mientras que los otros
recibieron entre 10 y 15 años. El plan había resultado a la
perfección si no era porque la esposa de uno de los delincuentes no los
delata por despecho a la policía.