Powered By Blogger

martes, 26 de noviembre de 2013

FRANCISCO CANARO

Violinista, director y compositor
(26 de noviembre de 1888 - 14 de diciembre de 1964)
Apodo: Pirincho 


Uruguayo de la ciudad de San José de Mayo, la suya es una
historia densa, desbordante de situaciones, preñada de anécdotas, algunas de las cuales asumieron categoría de mitos. Niño nacido en la mayor pobreza, que no tuvo estudios, su única opción fue el trabajo. Cuando con su certero instinto encontró el camino de la música, logró lo que se propuso: éxito y fortuna. Los egoísmos y las mezquindades que como todo ser humano pudo haber abrigado pasaron a segundo plano. Su labor y sus ideas fueron ejemplos a seguir. Y fue el aglutinante de sus compañeros, pues desde 1918 luchó por los derechos autorales, no reconocidos en esos tiempos, hasta culminar en la creación de la actual SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música), fundada en 1935 y cuyo edificio fue erigido en terrenos adquiridos por Canaro.
Sus comienzos se confunden con los de la historia del tango. Tanto que un programa radial de mediados de los '50 acuñó una frase comodín para referirse a cualquier hecho muy antiguo: «De cuando Canaro ya tenía orquesta». Su fortuna dio pábulo, además, a un dicho popular: «Tiene más plata que Canaro», con el que se aludía a la opulencia de alguien. Se cuenta que estando Canaro con Gardel en el hipódromo, éste le pidió quinientos pesos (una suma entonces enorme) para apostar, pero advirtiéndole que se olvidara de la deuda: «Yo soy pobre, y vos tenés toda la guita (dinero) del país.» Es que al lado de Canaro, hasta Gardel era pobre.
Canaro fue Pirincho desde el alumbramiento mismo. La partera, al tomarlo en sus manos, exclamó al verle tanto pelo y un mechón enhiesto: "¡Parece un pirincho!", aludiendo a un pájaro encrestado, común en el Río de la Plata. La familia llegó pronto a Buenos Aires, donde vivieron en casas de inquilinato (llamadas "conventillos"), en condiciones de extrema pobreza. Antes de cumplir los diez años ya voceaba diarios por la calle. Luego fue pintor de brocha gorda, y se empleó incluso en las obras del Congreso de la Nación.
La música lo atraía. Su primer logro con ella fueron unos tonos que pudo arrancarle a una guitarra gracias a las enseñanzas de un vecino zapatero. Pero lo cautivaba el violín. A falta de dinero para adquirir uno, improvisó su Stradivarius con una lata de aceite y un mango de madera. «El primer tango que saqué de memoria fue "El llorón", de autor anónimo -recordaría muchos años después-. El estuche me lo fabricó mi vieja; en realidad una funda de género, y ya salí a ganar algo de plata en bailes de la vecindad.»
Pero su debut oficial ocurrió en Ranchos, un pueblo perdido, a cien kilómetros de Buenos Aires. Se presentó allí con un trío, cuya actuación en aquel paraje duró poco, y por dos razones. Una fue que el palquito que sustentaba a los artistas tuvo que ser reforzado con chapas de hierro para guarecerlos de los balazos que solía intercambiar la clientela. La otra, que Canaro gustaba de las señoritas del local, atracción de la cual quiso disuadirlo el dueño del establecimiento, refiriéndole que el encargado de las muchachas tenía varias muertes en su haber.
De regreso a casa conoció a un nuevo vecino, el bandoneonista Vicente Greco -el mismo que poco tiempo después impusiera la denominación de Orquesta Típica a los conjuntos tangueros-. Canaro reconocería tiempo después lo que influyeron en él los conocimientos de Greco. Corriendo el 1908 ya estaba decidido que el camino de Canaro estaría en el tango. Actúa por entonces en los cafés concert que abundaban en el barrio de la Boca y su nombre comienza a ser reconocido. Luego se une a su amigo Greco y en diversas giras van encontrando la prosperidad que anhelaban.
En 1912 comenzó Canaro su trascendental labor de compositor con los tangos "Pinta brava". A lo largo de su vida acumuló tal número de obras que hasta hoy se discute cuántas realmente nacieron de su inspiración, y de cuántas se apropió a cambio de favores o dinero. Pero como sostuvo el estudioso del tema Bruno Cespi, «con que Canaro haya compuesto sólo el cinco por ciento de todos los temas que firmó bastaría para considerarlo un grande.»
"Matasano" lo escribió, en 1914, a pedido de los estudiantes de medicina a punto de recibirse, que en el día de la primavera organizaban los llamados "Bailes del internado". Fue en uno de ellos cuando, contratado para presentarse con su conjunto, formado al efecto, por primera vez empuñó la batuta. Su orquesta fue la primera en ingresar en residencias aristocráticas, donde el tango era resistido.
Musicalmente sus conjuntos no cultivaron un estilo definido. Canaro prefirió adaptarse a cada momento, encontrando siempre la manera de conservar su espacio sin entrar en competencia con otros astros del género. Sobre el abultado número de sus grabaciones no hay estimaciones coincidentes: las cifras varían entre 3500 y 7000.n 1924 concibió la ocurrencia de incorporar un cantor a la orquesta, aunque sólo para entonar el estribillo, breve tema central de cada tango. Dio así inicio a la era de los "estribillistas" o "chansonniers", el primero de los cuales fue Roberto Díaz. Varios años antes, Canaro había sido también pionero en la incorporación del contrabajo a la orquesta de tango, eligiendo para ese menester al morocho Leopoldo Thompson. En 1921, para animar los carnavales en el ya desaparecido teatro Opera, de Buenos Aires, formó una orquesta de 32 músicos, masa orquestal desconocida por el tango hasta ese momento.
En 1925 marchó a París, donde el tango hacía furor. Ya estaban allí, entre otros, Manuel Pizarro y sus hermanos, cada uno con una diferente orquesta "Pizarro", y Canaro hizo lo propio con sus hermanos. Había llevado consigo a sus estribillistas Agustín Irusta y Roberto Fugazot, dúo al que unió con el pianista Lucio Demare. El resultante trío triunfaría en España y otros países de Europa por más de diez años. También presentó en París una cancionista, Teresa Asprella, ya residente en Francia, y cuando viajó a Estados Unidos convocó a Linda Telma.
Cuando regresó al país tras dos años de ausencia, buenas orquestas concitaban la preferencia del público. Sagazmente, Canaro emprendió una extensa gira por el interior del país para hacerse conocer en todos los rincones. Luego, a medida que la radiofonía cobraba auge, la utilizó a fondo, hasta convertirse en la mayor estrella del éter. Aunque otros músicos habían evolucionado y desarrollado estilos personales, el apellido Canaro era conocido por todos.
El teatro musical no fue su creación, pero todas las revistas que produjo fueron exitosas. Se valía de mínimos argumentos como pretexto para presentar sus números musicales. Sus cantores eran galanes, y a algunos tangos los modificaba para convertirlos en "sinfónicos", utilizándolos como oberturas o intermezzi, ejecutados por la orquesta desde el foso. Exhumaba antiguos tangos, rebautizándolos, y les volvía a cambiar el nombre si se les agregaba letra. Así, su tango sinfónico "Pájaro azul" provenía de su anterior "Nueve puntos"; "Halcón negro", de 1932, era previamente "La llamada", y ya con letra pasó a ser "Rosa de amor". Trató asimismo de imponer un nuevo ritmo, el tangón, que no resultó. También intentó con el milongón.
Su único fracaso se lo propinó el cine. Fundó la productora Río de la Plata, pero ninguna de las películas de ese sello le dio ganancias, y más tarde le costó desprenderse de la empresa.
Algunas de sus composiciones exitosas fueron "El chamuyo", "El pollito", "Charamusca", "Mano brava", "Nobleza de arrabal", "La tablada", "Destellos", "El opio", "Sentimiento gaucho", "La última copa", "Déjame", "Envidia", "Se dice de mí", "La brisa", "Madreselva" (anteriormente "La polla") y "El tigre Millán".
En 1956 publicó sus memorias, tituladas "Mis 50 años con el tango", abundantes en adjetivaciones. Un extraño mal, la enfermedad de Paget, lo condujo a la muerte. Su fortuna fue repartida en partes iguales entre su esposa legal, "la francesa", por un lado, y las hijas nacidas de sus amores con una muchacha del coro de una de sus revistas, por el otro. En Montevideo una calle lleva su nombre. Hasta hoy, en Buenos Aires, ningún cine, ningún teatro, ninguna calle lo recuerda.
 

La guerra gaucha (película)

La guerra gaucha es una película argentina, dirigida por Lucas Demare protagonizada por Enrique Muiño, Francisco Petrone, Ángel Magaña y Amelia Bence entre otros. El guion fue realizado por Homero Manzi y Ulyses Petit de Murat sobre el libro del mismo nombre (1905) de Leopoldo Lugones. Se estrenó el 20 de noviembre de 1942. Se la ha considerado "la película de más éxito del cine argentino, y también una de las mejores".
La película, de tono épico, transcurre en 1817 en la provincia de Salta (noroeste de Argentina). Su contexto histórico está dado por las acciones de guerrilla de los gauchos partidarios de la independencia, bajo el mando del general Martín Güemes, contra el ejército regular realista que respondía a la monarquía española.
Para la filmación de exteriores se construyó una aldea en la misma zona donde se desarrollaron los acontecimientos que inspiraron la película. Las escenas de conjunto, para las cuales se contó con el concurso de unos mil participantes, no habían tenido precedente en el cine argentino.
Tanto la génesis de la película como su contenido se encuentran vinculados con el particular momento histórico de Argentina en el que había un intenso debate sobre si el país debía pronunciarse en favor de uno de los bandos o mantener su neutralidad en relación a la Segunda Guerra Mundial que se encontraba en pleno desarrollo.
La exaltación en la obra de los valores ligados al nacionalismo expresados en la conjunción del pueblo, el ejército y la iglesia en la lucha en defensa de la tierra fue considerada por algunos como una anticipación de la ideología de la revolución que el 4 de junio de 1943 desplazó al desprestigiado gobierno de Ramón Castillo.
La película fue producida por Artistas Argentinos Asociados, una cooperativa de artistas creada poco tiempo antes y requirió una inversión muy superior a la de otras producciones de la misma época pero su éxito de público permitió recuperar el costo en las salas de estreno, donde permaneció diecinueve semanas.

Día del Químico

El 26 de noviembre del año 1901 egresa Enrique Herrero
Ducloux, primer Doctor en Química del país, estableciéndose por ello, años después, esa fecha como "Día del Químico".
Enrique Herrero Ducloux fue el primer egresado del doctorado en Química de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. También fue un profesor universitario de vastísima trayectoria, decano de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad de la Plata y un químico de primer nivel en el país.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Mario Arnedo Gallo

Mario Arnedo Gallo (Santiago del Estero, 15 de mayo de 1915-22 de noviembre de 2001)fue un cantante y compositor argentino, reconocido principalmente por su chacarera «La flor azul»

Arnedo Gallo vivió casi cuatro décadas en Hurlingham (provincia de Buenos Aires), pero su historia estuvo marcada
por su provincia natal, Santiago del Estero, y su música, la chacarera. El músico y compositor nació en 1915 en la capital santiagueña. De pequeño vivió el gusto que tenían por la música su madre, Herminia Gallo Levalle y su padre, Rodolfo Arnedo, quien fue diputado nacional por la Unión Cívica Radical. Le influyeron especialmente las vidalas y zambas que escuchó cantar a Narcisa Herrera, la mujer que cuidaba de los niños en la casa paterna. Recibió enseñanzas de destacados maestros como José Cortez, Manuel Gómez Carrillo y Pepa de Paz.
Creó zambas como «Salavina» (con letra y música propias), «La amanecida» (con el poeta Lima Quintana), y chacareras como «La flor azul» (con letra de Rodríguez Villar) y «Pelusitas de totora» (con melodía y versos propios) que fueron interpretadas por Ariel Ramírez, Mercedes Sosa, Los Chalchaleros, Los Huanca Huá, Los Cantores de Quilla Huasi, el Grupo Vocal Argentino y músicos de la joven generación.
No solamente Lima Quintana y Rodríguez Villar fueron sus compañeros en la inventiva. También escribió junto a nombres importantes como Polo Giménez, Buenaventura Luna, Armando Tejada Gómez y Los Hermanos Ábalos, entre otros.
En su provincia fue aprendiendo naturalmente ―escuchando a otros artistas, como Manuel Gómez Carrillo, Andrés Chazarreta, Adolfo Ábalos y Sofanor Díaz― el piano, la guitarra y el bombo. Fue precisamente el piano ―al decir de Rodríguez Villar― desde donde, de manera única, arrancaba «notas complejas y endiabladamente simples».
Su hijo, Diego Arnedo (1954-) fue el bajista de la banda Sumo y es actualmente miembro del "power trío" Divididos.

 

Día de la Música

En el año 1594 Santa Cecilia fue nombrada patrona de la música por el Papa Gregorio XIII y, a través de los siglos, su figura ha permanecido venerada por la humanidad con ese padrinazgo. Su fiesta es el 22 de noviembre, fecha que corresponde con su nacimiento y que ha sido adoptada mundialmente como el Día de la Música. El padrinazgo de la música le fue otorgado por haber demostrado una atracción irresistible hacia los acordes melodiosos de los instrumentos. Su espíritu sensible y apasionado por este arte convirtió así su nombre en símbolo de la música.
Día de la Flor Nacional: El Ceibo

La flor nacional de Argentina es el ceibo, cuyo nombre científico es Erythrina crista-galli. El 23 de diciembre de 1942 mediante el decreto 138474 del Poder Ejecutivo fue declarada como tal por Argentina.Al ceibo también se lo conoce por los nombres de seibo, seíbo, gallito o bucaré. Es, asimismo, la flor nacional del Uruguay.
 
Cuenta la leyenda que en las orillas del Paraná vivía una indiecita fea, de rasgos toscos, llamada Anahí. Aunque era fea, en las tardes veraniegas deleitaba a toda la gente de su tribu guaraní con sus canciones inspiradas en sus dioses y el amor a la tierra de la que eran dueños... Pero llegaron los invasores, esos valientes, atrevidos y aguerridos seres de piel blanca, que arrasaron las tribus y les arrebataron las tierras, los ídolos, y su libertad.
Anahí fue llevada cautiva junto con otros indígenas. Pasó muchos días llorando y muchas noches en vigilia, hasta que un día en que el sueño venció a su centinela, la indiecita logró escapar, pero al hacerlo, el centinela despertó, y ella, para lograr su objetivo, hundió un puñal en el pecho de su guardián, y huyó rápidamente a la selva.
El grito del moribundo carcelero, despertó a los otros españoles, que salieron en una persecución que se convirtió en cacería de la pobre Anahí, quien al rato, fue alcanzada por los conquistadores. Éstos, en venganza por la muerte del guardián, le impusieron como castigo la muerte en la hoguera.
La ataron a un árbol e iniciaron el fuego, que parecía no querer alargar sus llamas hacia la doncella indígena, que sin murmurar palabra, sufría en silencio, con su cabeza inclinada hacia un costado. Y cuando el fuego comenzó a subir, Anahí se fue convirtiendo en árbol, identificándose con la planta en un asombroso milagro.
Al siguiente amanecer, los soldados se encontraron ante el espectáculo de un hermoso árbol de verdes hojas relucientes, y flores rojas aterciopeladas, que se mostraba en todo su esplendor, como el símbolo de valentía y fortaleza ante el sufrimiento.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Efemerides Folcloricas 

21 DE NOVIEMBRE

1936 - Contrae matrimonio Nelly Omar con el director y

cantor de “Cuadros Argentinos”, Antonio Molina, quien tanta influencia tendría para su futuro artístico. 

 En 1935, Omar contrajo matrimonio con Antonio Molina. Con él, permaneció casada durante ocho años pero se separó a los dos meses. En palabras de la propia Omar, «fue una desgracia... pero el cariño por mi suegra, una segunda madre para mi, me impidió [separarme]... Y me clavé porque no resultó: ni marido ni bueno ni nada. Era un ser todo fantasía. Era lo que hoy le llaman un vago». Omar jamás volvería a casarse
En 1937, conoció a Homero Manzi, ya que él cumplía labores en los programas de Radio Belgrano en los que actuaba Omar
Un día le dije: «Por favor, pare, yo soy una mujer casada. No me moleste». Para qué se lo habré dicho. Era peor. Me escribía letras. Me prometió que se iba a divorciar si yo me divorciaba. Era una persecución. Aparecía por todos lados. «Por favor, dejame respirar», le decía yo. Era realmente un enamorado pero respetuoso. Pero la mujer se tomó un frasco de bromuro cuando se estaban separando y él tuvo que volver a la casa. Cuando volvió, ahí le cerré el paso. Era un amor imposible. Sus amigos me decían «Llamalo sino este hombre se va a morir»... Un drama. Lo admiré como poeta. No era vulgar. A mí no me gustaron nunca los hombres vulgares. Era fino. Yo estaba abocada a mi fracaso de matrimonio, a mi trabajo, era imposible mantener una relación así no formal. Cuando estás enamorado perdés los estribos y te vas de cabeza. Después se enfermó gravemente y no pude dejar de tener cierta consideración, de llamarlo. La familia había dado una orden de que no me dejaran verlo. Un día el doctor me llama a las cuatro de la mañana diciendo: «Nelly, mandé a la familia a su casa, venga para despedirlo».
Se dice que Manzi le dedicó la letra del tango «Malena», aunque otros aseguran que se la dedicó a Malena de Toledo, una cantante argentina que conoció en San Pablo, cuando regresaba a Buenos Aires de un viaje a México. Sin embargo, Omar admitió que las letras de «Solamente ella», «Ninguna» y «Sur» fueron dedicadas a ella. A pesar del esfuerzo de Manzi por conquistarla, no lo logró y falleció prematuramente en 1951.
Omar, a su vez, admitió que un hombre se suicidó luego de que se negara a estar con él. «Uno se suicidó. Pero no podía corresponderlo. Un 18 de marzo me dijo "si usted no me da el sí, me voy del mundo". Y a los tres días, un amigo en común me contó que había muerto y en qué circunstancias. No me conmovió, porque me parece que no hay que ser tan cegado ante la adversidad», expresó.Después, mantuvo un noviazgo de ocho años con Aníbal Cufré hasta que murió de cólera. En 1993, a los 82 años, conoció a Héctor Oviedo, a quien definió como un «caballero excelente. Me enamoré, pero él, más. Fuimos felices»