Powered By Blogger

jueves, 12 de enero de 2012

http://www.blogger.com/img/blank.gif

Cayetano Alberto Silva


Cayetano Alberto Silva (San Carlos, Maldonado, Uruguay, 7 de agosto de 1868 - Rosario, Santa Fe, Argentina, 12 de enero de 1920) fue un músico uruguayo, de ascendencia africana y nacionalizado argentino, autor entre otras de la famosa marcha San Lorenzo.
El 8 de julio de 1901, en su casa de Venado Tuerto, compone una marcha que dedica al Coronel Pablo Riccheri, Ministro de Guerra de la Nación en ese entonces y modernizador del Ejército Argentino. Riccheri le agradeció el homenaje pero le pidió que le cambie el título por «San Lorenzo», población donde él había nacido (el título «Marcha de San Lorenzo» es, por tanto, incorrecto). La marcha se interpretó por primera vez en un acto público el 30 de octubre de 1902 en dicha ciudad, en las cercanías del histórico Convento de San Carlos donde se gestó la batalla. Ese día la marcha fue designada Marcha oficial del Ejército Argentino. Dos días después Silva vuelve a ejecutarla al inaugurarse el monumento al General San Martín en la ciudad de Santa Fe, con asistencia del presidente Julio Argentino Roca y de Riccheri.
En 1907, su vecino y amigo de Venado Tuerto, Carlos Javier Benielli, le agregaría la letra que luego sería adaptada para las escuelas. Acosado años después por la pobreza Cayetano Silva vendería los derechos de la marcha a un editor de Buenos Aires por una suma insignificante.
La marcha se hizo con el tiempo famosa en otros países hasta tal punto que fue ejecutada el 22 de junio de 1911 durante la coronación del Jorge V del Reino Unido con la autorización previa solicitada a las autoridades argentinas por el gobierno inglés. Lo mismo ocurrió para la coronación de la reina Isabel II del Reino Unido, actual soberana inglesa. Además, se ejecuta en los cambios de guardia del Palacio de Buckingham, modalidad que fue suspendida en el tiempo que duró la Guerra de las Malvinas. También fue tocada por los Nazis alemanes en París cuando durante la Segunda Guerra Mundial marcharon por las calles de esa ciudad. Curiosamente, también el Gral. Einsenhower la hizo ejecutar al ingreso triunfal del Ejército de los Aliados de la Segunda Guerra Mundial que liberara a los franceses.

miércoles, 11 de enero de 2012

Juan Carlos Dávalos

Fue un escritor argentino nacido el 11 de enero de 1887 en Villa San Lorenzo, Provincia de Salta y fallecido el 6 de noviembre de 1959 en la Ciudad de Salta.



Su madre, Isabel Patrón Costas, era hija de Domingo Patrón Escobar y de Isabel Costas y Figueroa Güemes, hija de Francisco Manuel Costas Frías y de Catalina Luisa Figueroa Güemes, hija a su vez de Francisca Güemes, hermana de Martín Miguel de Güemes.
Juan Carlos Dávalos pasó la mayor parte de su vida en la provincia andina de Salta. Con dieciséis años fundó el periódico Sancho Panza junto a David Michel Torino. Ocupó varios puestos de gobierno, fue profesor, Director de la academia de letras argentina, director de los Archivos Provinciales de Salta y de la biblioteca local. Una calle de Buenos Aires lleva su nombre en su homenaje.
Dávalos publicó un extenso y valioso trabajo, temáticamente cercano no solo a su hogar y la vida en los Andes de la Argentina, sino también fuera de los círculos de las fronteras de su país. Escribió poemas, obras de teatro, ensayos y cuentos cortos, entre los cuales "El viento blanco" se ha ganado un lugar en el inconsciente colecivo de muchos sudamericanos, siendo parte de inumerables libros de literatura universitarios y de preparatoria.Los casos del zorro son una serie de fábulas infantiles con personajes autóctonos de la zona andina como el quirquincho o armadillo, el cóndor, el zorro, el jaguarete, etc. Relata divertidas historias con moralejas, su difusión es muy popular entre la zona andina y pasan de padres a hijos como historias para dormir. Su obra está considerada entre las más importantes piezas de literatura argentina y americana del siglo XX. Junto con Jorge Luis Borges, Pablo Neruda y otros literarios, comprendieron el siglo de oro de la literatura sudamericana.




Sus Trabajos:

Poemas

• De mi vida y de mi tierra, (Salta, 1914)
• Cantos agrestes (Salta, 1917)
• Cantos de la montaña (Buenos Aires, 1921)
• Otoño (Buenos Aires, 1935)
• Salta, su alma y sus paisajes (Buenos Aires, 1947)
• Últimos Versos (Salta, 1961)

Narrativa

• Salta (Buenos Aires, 1918)
• El viento Blanco (Buenos Aires, 1922)
• Airampo (Buenos Aires-Córdoba, 1925)
• Los buscadores de oro (Buenos Aires, 1928)
• Los Gauchos (Buenos Aires, 1928)
• Los casos del zorro (Buenos Aires-Córdoba, 1925)
• Relatos lugareños (Buenos Aires, 1930)
• Los valles de Cachi y Molinos (Buenos Aires, 1937)
• Estampas lugareñas (Tucumán, 1941)
• La Venus de los Barrial (Tucumán, 1941)
• Cuentos y relatos del norte argentino (Buenos Aires, 1946)
• El sarcófago verde y otros cuentos (Salta, 1976)

Teatro

• Don Juan de Viniegra Corazones (Salta, 1917)
• Águila Renga, comedia política (Buenos Aires, 1928, escrita junto a Guillermo Bianchi)
• La tierra en armas (Buenos Aires, 1935, escrita junto a Ramón Serrano)

Producción total

• Obras Completas de Juan Carlos Dávalos, 1997

Una tormenta con consecuencias se abatió sobre Cañada de Gómez

El temporal que se abatió sobre Cañada provocó voladura de techos, evacuados por anegamiento de viviendas, accidentes de tránsito, árboles cortados y cortes de energía que en algunas zonas duró varias horas. A las cinco de la tarde comenzó la tormenta sobre Cañada de Gómez, que en pocos minutos de fuerte viento dejó a gran parte de la zona urbana sin luz. Entonces la EPE informaba que la voladura de un techo y la caída de una antena sobre sendos distribuidores de media tensión, provocaron cortes de energía que en algunos casos recién se subsanaron a la medianoche.
Un techo voló en José Hernández al 1400, parte del mismo afectó a la línea de alta tensión, y el resto derrumbo el tapial de un vecino. Al norte de la ciudad, también se produjo la voladura del techo de otra vivienda.
La gran cantidad de hojas, a su vez, y la fuerte precipitación, provocaron anegamiento de viviendas, algunos de cuyos moradores debieron ser evacuados al SUM del parque municipal.
Además, las calles de la ciudad presentaban un panorama donde lo habitual fue ver gran cantidad de árboles caídos y cables cortados.
Respecto al tránsito, un acoplado tumbó en Bº Fonavi, y en ruta 9 el tránsito quedó cortado por el vuelco de un camión que cayó en un zanjón al este de la zona urbana cañadense, parte del mismo ocupando la calzada. Además, alrededor de las diez y media de la noche se producía un accidente en la autopista.

Fuente: otrodia.com

jueves, 5 de enero de 2012

Reyes Magos

Los Reyes Magos de Oriente (o simplemente Reyes Magos) es el nombre por el que la tradición denomina a los visitantes (tres según la consideración más extendida, esto se debe a la cantidad de obsequios ofrecidos) que, tras el nacimiento de Jesús, habrían acudido desde países extranjeros para rendirle homenaje y entregarle regalos de gran riqueza simbólica: oro, incienso y mirra.

El evangelio sólo habla de magos, en ninguna parte se indica que fuesen reyes. Esta creencia apareció varios siglos después y se ha mantenido en la tradición popular. Tampoco se mencionan sus nombres en el evangelio.

Estos «magos», según la creencia católica, eran representantes de religiones paganas de pueblos vecinos que el Evangelio ve como las primicias de las naciones que aceptan, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación.1

En algunos países (normalmente hispanohablantes) existe la tradición de representar a los reyes trayendo los regalos que los niños les han pedido en sus cartas durante la noche anterior a la Epifanía. Pero en otros países se le llama "Pesebre" a toda esta representación.

La palabra «Mago», proviene del elamita (Ma-ku-ish-ti) que pasando por el persa (Ma-gu-u-sha) y por el acadio (Ma-gu-shu)2 llegó al griego como Μαγός (Magós, plural: μαγοι, magï) y de ahí al latín Magi (Cf. Magíster) de donde llegó al español. Eran los miembros de la casta sacerdotal medo-persa de la época aqueménide y durante todo el reinado de Darío el Medo (521-486 a. C.) (Para otras connotaciones, véase: otras interpretación abajo en este mismo artículo).

La figura católica de los Reyes Magos tiene su origen en los relatos del nacimiento de Jesús, algunos, fueron integrados de los evangelios canónicos que hoy conforman el Nuevo Testamento de la Biblia. Concretamente el Evangelio de Mateo es la única fuente bíblica que menciona a unos magos (aunque no especifica los nombres, el número ni el título de "Reyes") quienes, tras seguir una supuesta estrella, buscan al «Rey de los Judíos que ha nacido» en Jerusalén, guiándoles dicha estrella hasta Jesús nacido en Belén, y a quien ofrecen ofrendas de oro, incienso y mirra.

Las tradiciones antiguas que no fueron recogidas en la Biblia, como por ejemplo el llamado Evangelio del Pseudo Tomás (o Evangelios de la infancia de Tomás) del siglo II, son sin embargo más ricas en detalles. En ese mismo evangelio apócrifo se dice que tenían algún vínculo familiar, y también que llegaron con tres legiones de soldados: una de Persia, una de Babilonia y otra de Asia. Según posteriores interpretaciones los Magos fueron considerados originarios de Europa, Asia, y de África respectivamente. Con respecto a los nombres de los reyes (Melchor, Gaspar y Baltasar) las primeras referencias parecen remontarse al siglo V a través de dos textos, el primero titulado Excerpta Latina Barbari, en el que son llamados Bithisarea, Melichior y Gathaspa,3 y en otro evangelio apócrifo, el Evangelio armenio de la Infancia, donde se les llama Balthazar, Melkon (Melchior) y Gaspard.4 Los nombres son además diferentes según la tradición siriaca.

jueves, 22 de diciembre de 2011


César Fermín Perdiguero

En las intersecciones de las calles Joaquín Castellanos, Lavalle y Pje. Dr. Eduardo Wilde se erige el monumento que los salteños supimos levantar a la memoria de Don César Fermín Perdiguero, reconociendo de esta manera su fecunda labor a favor de la cultura en los ámbitos de la literatura, el periodismo radial y escrito.

En ese lugar, año tras año se reúnen amigos del poeta, intelectuales y un público que no olvida las sentidas páginas en diarios capitalinos y sobre todo aquella audición en donde Don César comenzaba diciendo: - De noche, a veces… y finalizaba … Churo ¿no?.

Me veo junto a mi padre en actitud respetuosa y en total silencio. Sus palabras aún resuenan en mis oídos, y toda la ciudadanía estuvo por mucho tiempo embelezada por la maravilla que fueron sus anécdotas e historias.

Voy a decir con un total convencimiento, que fueron todos los hogares que en aquel entonces encendían la radio cuando se emitía “Cochereando en el recuerdo”.

Igualmente con la sección “La Salta de antes”, en un diario local. “Cultural de los domingos”, en donde se posaban nuestros ojos antes de abordar el mundo cruento de las noticias.

Una indescriptible alegría nos acontecía al enterarnos de que en la ciudad existía un tranvía, el nombre antiguo de las modernas calles, y de los personajes de Salta antigua.

Emilio Zola, un grande de las letras, expresó que se combate también con la escritura. Es cierto, después de leer “Calixto Gauna” de Perdiguero, siento una voz decidida en ese libro, que invita a cargar contra el enemigo de la patria. Los que vendieron nuestros montes, que trafican con nuestros recursos genuinos, la pérdida del talento de miles de argentinos que deben emigrar del país por la falta de trabajo, o cientos de escritores que no pueden editar sus libros, o los miles de estudiantes que no pueden ingresar a las universidades.

El “Calixto Gauna” fue editado por una empresa que hizo mucho por la cultura: “El Estudiante” Juan Carlos Dávalos, Joaquín Castellanos, Néstor Saavedra, fueron lanceros feroces, hasta hoy escuchamos sus gritos estremecedores.
Un empleado de archivo, el señor Miguel Ángel Salóm, el mismo que rescatara valiosos documentos históricos y por el que hoy sabemos certeramente los lugares físicos donde nació y murió el General Güemes. También fue un artífice como el más valiente de nuestros gauchos, colaborando en el libro sobre la historia de Calixto Gauna de Don César Fermín Perdiguero.

Calixto Gauna, a través del libro de Perdiguero, sigue cabalgando por una senda gloriosa como en aquellos ocho días decisivos en la historia de la patria.

Calixto Gauna se incorpora en la historia de los más grandes porque es el ejemplo de ciudadano que hizo lo que debía hacerse, en el momento preciso a riesgo de perder su propia vida, y el poeta Perdiguero, igualmente se convierte en un guerrero que nos enseña con su libro, que no debemos olvidar a quiénes pusieron su coraje, el corazón, ofrendando la vida por la patria.

En el libro “El Cerro San Bernardo”, César se personifica en un águila, los caballos se encabritan, bulle la sangre, el viento sopla fuerte porque es un poeta, Don César, que está gritando “¡Esta mi patria!”

Debemos leer en estas palabra, en sus libros, en las coplas una reflexión profunda, cuiden el pago, éste donde nuestros antepasados amaron y sufrieron.

El viene en un mateo, contempla absorto su cerro San Bernardo, y escribe un poema largo. Escuchemos el casco de los caballos, el rechinar de sus aceros, el poeta va en busca de sus amigos. Es carnaval. El cerro es su norte, destino de un cantor, y también su cobijo, en esta manera nuestra de querer la tierra, y de nuestra alegría de vivir.

César Fermín Perdiguero ha marcado el tono y el acento del modo que tenemos de expresarnos.

Han quedado sus anécdotas, pequeñas grandes historias que se marcaron a fuego en nuestras almas. Junto a él hemos reflexionado sobre la dimensión histórica de los comienzos de la patria. Comprendimos que nuestro pasado fue inconmensurablemente rico, y lleno de heroísmo.
Nos pintó tal cual somos, lentos al hablar, contemplativos, y sobre todo, dotados de una inventiva formidable.

César Fermín Perdiguero ha vivido la bohemia, ha transcripto la historia.
Fue diligente al volcar en el papel, algo contado por una tía. Más de una vez una señora de la periferia ciudadana, le contaría que el duende existe. O un señor elegantemente vestido, le señaló una casa de adobe, señorial, manifestando “allí vivían mis abuelos”.

Estamos volviendo a las cosas lindas, a las acciones buenas, a las buenas historias, como esas que nos contaba Don César Fermín Perdiguero.
En un país difícil, en esta obra sentimos una necesidad vital de tomar la antorcha y gritar “¡Libertad!”

Recordemos el adagio japonés: “El homenaje a nuestros muertos no consiste en llevarles flores o inciensos, el homenaje a nuestros muertos consiste en proseguir sus obras”.