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martes, 5 de noviembre de 2019


                                    Rubén Juárez

Nace Jorge Rubén Juárez, en Ballesteros, Provincia de Córdoba, 5 de noviembre de 1947. Bandoneonista y cantautor de tangos.
Creció en Avellaneda. Estudió bandoneón desde temprana edad y en 1956, a los 9 años, ingresó en la Orquesta Juvenil del Club Atlético Independiente.
En su adolescencia estudió guitarra, lo que lo llevó a integrar varios conjuntos de rock. Años después conoció al guitarrista Héctor Arbello, quien había tocado junto a Julio Sosa, “El Varón del Tango”. Juárez y Arbello formaron un dúo con el cual comenzaron a realizar giras por distintas provincias de la Argentina.

A los 22 años, por intermedio de Lucio Demare, Juárez llegó a la boîte Caño 14, consagrándose desde su debut como uno de los artistas más destacados del lugar.
Cuando el bandoneonista Aníbal Troilo "Pichuco" lo escuchó por primera vez, Rubén Juárez le pidió a Pichuco que fuera su padrino artístico.
El 2 de Junio de 1969 grabó su primer tema en la discográfica Odeón, Para vos, canilla, que fue un éxito inmediato.
Un año después fue convocado por el animador Nicolás "Pipo" Mancera para cantar en su famoso y muy visto ciclo televisivo Sábados Circulares de Mancera, que lo hizo famoso.
Además de su excelente voz clara y grave, se caracterizó por utilizar un bandoneón blanco.
Desde el 2003, cuando realizaba una temporada en Carlos Paz, Rubén Juárez ha solido cantar acompañado por su hija primogénita, la también tanguera Lucila Juárez.
Obras: Córdoba mía (con Miguel Ardiles) - Crecimos juntos-Mi bandoneón y yo (con Julio Gutiérrez Martin) - Cuestión de ganas (con Juan Carlos Moscón) - El segundo violín (con Juan Carlos Moscón) - Negro y plata (con Bernardo Mitnik) - Que tango hay que cantar (con Cacho Castaña) - Se juega (Con Bernardo Mitnik) - Último tango en Buenos Aires - Vientos del ochenta (con Juan Carlos Moscón), entre otras.





Homero Expósito 

Nombre real: Expósito, Homero Aldo
Seudónimo/s: Mimo
Poeta y letrista
(5 noviembre 1918 - 23 septiembre 1987)
Lugar de nacimiento:
Campana (Buenos Aires) Argentina

La poesía del tango, que es probablemente la única manifestación musical popular de nuestro tiempo con letra formalmente argumentada, tiene sus precisas e ineludibles reglas de juego, de las que no es posible apartarse sin riesgo de incurrir en inautenticidad o desvirtuación de su definido e inconfundible carácter. Tales reglas de juego conforman una temática y una sensibilidad temperamental, inalienablemente propias del tango rioplatense.
No se trata, claro está, de estrictos cánones convencionalmente establecidos, los que habrán de conferirle fisonomía característica a la creación poética del tango. Las letras encierran breves relatos versificados, preferentemente sentimentales, nostálgicos o evocativos, dentro de un marco ambiental costumbrista. E incluso a veces, picaresco o risueñamente humorístico.
Pero estructurados originariamente para ser acoplados a la música del tango. Y para ningún otro género musical popular que no sea el tango. Porque inversamente, cuando a la música del tango se le pretende adaptar una composición poética standard, de esas que encajan indistintamente en cualquier género musical popular sin identificar a ninguno, nos encontramos lisa y llanamente, con que el pretendido tango deja de serlo. Y de ahí, pues, que siguen predominando con vigencia inalterable los clásicos repertorios poéticos del tango canción, que alcanzaron encumbrada celebridad entre los años veinte y los años cuarenta.
Ante tan peculiar y rigurosa preceptiva poética como la enunciada, nada mejor que aceptar que son muy pocos los auténticos creadores dentro de la composición literaria del tango. Desde luego, muchísimos menos son los nombres fundamentales de la poesía, que los de la música.
Observemos que esa ortodoxia formal que parecieran imponer las reglas de juego antes referidas, admite la natural renovación de formas de expresión y de enfoques conceptuales con proyecciones de incuestionable jerarquía literaria. Es decir que el tratamiento de una temática permanente e inamovible —la nostalgia en primer término la reflexión resignada frente al fracaso o al desencanto, la actitud desgarradora teñida de sereno escepticismo— que es premisa sustancial, abre definidas perspectivas estéticas en la dimensión poética de la letra del tango. Y por esa búsqueda de una versificación más literariamente depurada, transitaron consagratoriamente José González Castillo, Enrique Cadícamo, Francisco García Jiménez, Héctor Blomberg, Cátulo Castillo, Homero Manzi y José María Contursi. Y ese proceso de superación poética del tango, a nuestro juicio culmina con Homero Expósito. El más original, el más importante y el más representativo de los poetas del tango, a partir de la brillante generación del cuarenta. Y para siempre.
Orientó Homero Expósito su inventiva literaria consagrada a la canción popular, en la confluencia de dos actitudes poéticas temperamentalmente opuestas, pero igualmente admirables: el romanticismo nostálgico y evocativo de Homero Manzi, y el grotesco dramatismo sarcástico de Enrique Santos Discépolo. De tan sutil combinación estilística y temática sin proponérselo, logró Expósito definir una novedosa y originalísima modalidad de interpretación para la letra del tango.
Siempre en la búsqueda de una mayor dimensión poética, impuso una novedosa renovación formal de expresión, utilizando con singular destreza la técnica del verso libre. Y logrando además enfoques conceptuales de marcado vuelo literario. Pero, invariablemente se ha dicho, sobre la temática permanente, inalterable e inamovible —insistimos— que hace a la esencia propia del tango.
Las letras de Homero Expósito aparecen fuertemente atraídas por la versificación idiomática refinada.... Y corrobora esta observación, aquel distingo que hemos formulado reiteradamente entre el simple versificador o letrista que escribe exclusivamente para el acople de la música, y el poeta, cabalmente poeta, que escribe bellos poemas para ser leídos y también para ser cantados. Es esta la exacta ubicación de la labor literaria de Homero Expósito en el tango.
Convengamos, desde ya, que la letra del tango es esencialmente elegíaca, es decir la composición poética de género lírico y asunto decididamente triste.

Es el canto al bien perdido. Por eso con tanto acierto observa José Gobello que «el tango no se ha hecho para cantar lo que se tiene, sino lo que se ha perdido». Y por eso además, es sentimental y nostálgico. Que son las dos notas configurativas de su argumentación permanente. Si inversamente, por mero espíritu de renovación fuera alterado ese inamovible presupuesto temperamental del tango se caería inevitablemente en la desvirtuación del mismo. De ahí la elogiable autenticidad de la poesía argumental de Homero Expósito, definitivamente elegíaca.
Con su inagotable inspiración poética, ha logrado Expósito el encanto de revertir con evolucionado y original sentido literario algunos de los personajes, de las situaciones, de las circunstancias, de las leyendas, que hacen a la temática del tango. Es indudable que las expresiones artísticas son bellamente valiosas por su intrínseco contenido estético, pero con prescindencia absoluta del transcurso inexorable del calendario, que de ninguna manera puede ser la medida para la vigencia o la caducidad de determinadas manifestaciones de la inspiración creadora.
Consecuente con lo expresado en cuanto al carácter del contenido de la letra del tango, Homero Expósito incursionó en los temas arraigadamente consagrados, que le confirieron personalidad inconfundible a nuestra canción ciudadana. Así, por ejemplo, el drama aquel de la humilde muchacha de barrio que dio el mal paso, y que Samuel Linnig inmortalizó en los sentidos versos de “Milonguita (Esthercita)” y “Melenita de oro”, erigiéndola en heroína del tango, es recreado veinte años después por Expósito en “Percal”. Tal vez con otros nombres y otras influencias sociales, impecablemente revestida de renovada elegancia literaria.
Otro de los aspectos fundamentales que la obra de Homero Expósito aporta a la literatura de nuestra música popular, es su contundente aptitud de síntesis. Admirable aptitud de síntesis como sería exacto calificar. Esa aptitud de síntesis que tanto admiraba Enrique Discépolo, y no se cansaba de ponderar el acierto impecable aquel del tango “Percal”, en que todo lo expresan aquellos dos apretados versos que dicen: «te fuiste de tu casa / tal vez nos enteramos mal...». O cuando resume con natural simplicidad aquello de «Pobre piba, por tu error / ya hay muchos tangos». «Cómo me gustarían esas admirables observaciones de Expósito, para alguna de mis letras», expresaba Discépolo con emotiva sinceridad.
También algo revolucionariamente innovador en Homero Expósito, lo constituye el manejo de la metáfora. Entendiendo por metáfora la figura retórica por la cual se traslada o transporta el sentido de una palabra o de una frase a otra imagen mediante una elaborada comparación imaginativa. En la metáfora de vanguardia habría una inocultable raigambre lorquiana, tan frecuente en Homero Expósito. Acierto incuestionable en la tanguística de nuestro poeta, imágenes tan felices como «malevo que olvidaste en los boliches / los anhelos de tu vieja».
El 5 de noviembre de 1918 nació Homero Aldo Expósito en Campana, provincia de Buenos Aires. Hijo de Don Manuel Expósito. Un respetado y prestigioso comerciante de Zárate (ciudad cercana Campana y a la ciudad de Buenos Aires) que jamás ocultó, con su proverbial dignidad, que había nacido anónimamente en la Casa de Niños Expósitos, de la calle Montes de Oca en la ciudad de Buenos Aires. Allí comienza recién el árbol genealógico de los Expósito y el origen de su apellido.
Homero nació en Campana, en la casa de su abuela materna. Pero ya los Expósito estaban estrechamente arraigados al terruño. Tan es así que Homero siempre decía «soy un zarateño nacido en Campana».
Vivió la infancia en Zárate, donde cursó íntegramente la escuela primaria. A los seis años de Homero nació un hermanito, que se llamó Virgilio Hugo. Siempre juntos los dos hermanos en la historia del tango y de la vida. Juntos siempre anduvieron entre yuyos, cielo y verano. De esa unión fraternal provienen las inspiradas metáforas de “Naranjo en flor”, de “Farol”, de “Oro falso”, “Pobre piba”. Después nació otro Expósito. El tercero y último, que se llamó Luis María. Sin vocación literaria ni musical. Otro destino.
Entre rebeldías, rabonas, indisciplina escolar terminó Homero la primaria. Traía tal vez en la sangre su irrefrenable vocación cultural. Decía ya en plena celebridad autoral que «nadie puede escribir un tango si no sabe escribir un soneto».
Don Manuel Expósito humilde y honrado padecía el orgullo de la cultura, del conocimiento literario, del conocimiento histórico. Además de su próspero negocio de repostería y confitería, sabía el idioma inglés, taquigrafía, dactilografía y lecturas filosóficas densamente asimiladas. Dejando a un lado su declarada vocación anticlerical, decidió que Homero ingresara al prestigioso Colegio San José de Buenos Aires. Pupilo ejemplar durante los cinco años de su bachillerato, ordenó totalmente su conducta intelectual. Fue luego cadete del liceo militar. Y su ingreso a la Facultad de Filosofía y Letras, su gran vocación, cuya graduación interrumpió y reanudó muchas veces, abocado siempre a la impostergable necesidad de subsistir.
Las disciplinas culturales de su preferencia encontraron en Homero Expósito al estudioso despreocupado de toda consagración doctoral.
Cursó los ciclos universitarios a través de sucesivos abandonos y reanudaciones de los estudios superiores, hasta su muy próxima graduación. Logró una sólida cultura filosófica y literaria que siguió acrecentando permanentemente en su afán insobornable por las lecturas bien escogidas. Crítico erudito y ponderado, compartieron sus preferencias con equilibrado eclecticismo, los clásicos griegos y latinos, con las modernas corrientes literarias. Además el buen teatro fue inquietud apasionante desde su primera infancia. Fue organizador, director y actor de numerosas iniciativas de valor artístico en difundidos cuadros de teatro vocacional.
Llegó al tango con una sólida preparación literaria, que le permitió el tratamiento deivo de sus sólidos argumentos con admirable claridad anecdótica. Confesaba que le preocupó siempre el cuidado del lenguaje, logrando libertad absoluta en el empleo de las licencias idiomáticas del léxico corriente necesario. Decía que el impresionismo había invadido todas las formas de expresión, y no había motivo para que la letra del tango fuese una excepción.
Todo está comprendido en el padrón autoral de Homero Expósito. Todo. Desde la descripción del compadrón de “Te llaman malevo”, o la exquisitez poética de “Margo” y “Flor de lino”. Y desde la imagen temperamental de la gran ciudad enfocada desde la descripción estupenda de “Tristezas de la calle Corrientes”.
Viajando una vez en tren desde Zárate a Buenos Aires, Chupita Stamponi le propuso vincularlo al núcleo de jóvenes músicos ya consagrados en la orquesta de Miguel Caló. Así fue que con Enrique Francini, Armando Pontier, Domingo Federico, Osmar Maderna, Héctor Stamponi, su introductor, y su inseparable hermano espiritual Virgilio Hugo, alcanzó Homero una gran coincidencia creativa a través de formas concionísticas novedosas, y de incuestionable concepción renovadora del tango. Bien entendido, dentro de la temática y del temperamento invariablemente propios de nuestro tango, que caracteriza la fecunda obra de realización de la brillante promoción generacional del cuarenta.
Se inició Homero Expósito en la creación autoral hacia 1938. Su primer tango compuesto en colaboración musical con su hermano Virgilio Hugo Expósito, titulado Rodando, fue estrenado, sin ninguna trascendencia, por Libertad Lamarque en Radio Belgrano, acompañada por la orquesta de Mario Maurano.
La coincidencia creativa entre Homero y Virgilio Expósito, alcanza a todo un repertorio, originariamente compartido, y de vigencia permanente entre los más selectos del tango canción. Luego de aquel intrascendente “Rodando” del debut autoral, surge “Farol”. Y sucesivamente títulos que alcanzaron desde su presentación un lugar prominente en el género.
Virgilio Hugo Expósito es un brillante músico integral del tango. Pianista, inspirado compositor, director de orquesta, orquestador instrumental de brillante trayectoria. Debe reconocerse que a la labor de los hermanos Expósito debe la historia del tango uno de sus capítulos más interesantes y de permanente actualidad.
Algunos títulos fundamentales son “Naranjo en flor”, “Absurdo”, “Maquillaje”, “Chau no va más”, lo último que escribieron juntos. “Percal”, “Yuyo verde”, “Tristezas de la calle Corrientes”, “Al compás del corazón (Late un corazón)” (con música del bandoneonista Domingo Federico); con Armando Pontier “Trenzas”; con Héctor Stamponi “Flor de lino” (vals), “Qué me van a hablar de amor”. Con Enrique Francini “Ese muchacho Troilo”. Con Aníbal Troilo “Te llaman malevo”. Con Argentino Galván “Cafetín”, “Esta noche estoy de tangos”. Con Atilio Stampone “Afiches” y con Osmar Maderna “Pequeña” (vals).
Una de las más notorias excentricidades juveniles de Homero, siguiendo posiblemente la trayectoria comercial de su padre, fue hacerse bolichero. Instaló en el centro de Zárate un pequeño restaurante de menús selectos y legítimos vinos importados. Lo de Homero se denominó. Rotundo fracaso financiero a corto plazo. Concurrían los numerosos amigos a comer y a beber generosamente gratis, como en su casa, sin la menor intención de pagar. Y también los amigos de los amigos, provistos de igual caradurismo. Pensó Homero que la señalada falla comercial, se debía a la proximidad de sus amistades justamente en Zárate. Decidió cambiar de territorio. Se instaló en Mar del Plata (ciudad balnearia a 400 km de Buenos Aires). Exactamente en Punta Mogotes, en la esquina de las calles Falucho y Jujuy. El Sibarita se llamaba ahora, con una denominación más ambiciosa. Y una mayor catástrofe económica que la de Zárate. Siempre la legión de amigos gratis. No podía seguir. Se fundió. Perdió todo lo que tenía. Y quedó endeudado. Resolvió entonces poner fin a su descabellada aventura gastronómica. ¡Nunca más comerciante!
Liberado totalmente de su desafortunada aventura gastronómica, decidió Homero dedicarse a la atención de su repertorio autoral, que requiere una permanente vigilancia, más aún en pleno apogeo, en el momento más intenso de difusión en los años cuarenta. Ello implicaba viajar permanentemente de día y de noche, de Zárate a Buenos Aires, y de Buenos Aires a Zárate. Ya sea en tren, o en un antiquísimo automóvil en estado lamentable, sin capota, que cuando llovía manejaba Homero con una sola mano, sosteniendo con la otra un desteñido paraguas abierto para no mojarse. Todo esto con increíble naturalidad. Una tarde lo encontré muy fastidiado con Paco García Jiménez —siempre tan solemne— porque no le había aceptado a Homero subir al carruaje...
Cuando D. Manuel Expósito decide en 1945 vender su acreditada confitería de Zárate, Homero cada vez más saturado del trajín de los viajes, se radica definitivamente en Buenos Aires. Ahora consagrado a lo suyo, a la difusión de su exitoso repertorio. E ingresa en los círculos directivos de SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores). Se incorpora a los grupos juveniles de autores liderados por el vigoroso talento de Homero Manzi, para remover y modernizar la vetusta estructura de la vieja sociedad. Diría entonces Expósito «zarateño nacido en Campana y definitivamente aquerenciado en Buenos Aires para la actividad autoral». Se trata de desplazar a los jerarcas de la hasta entonces administración canarista, aparentemente imposible de ser eliminada. Dura lucha que propicia lisa y llanamente la eliminación de Francisco Canaro para acceder a una nueva presidencia de SADAIC. Inmensa tarea, pero gran unidad entre las generaciones juveniles de autores y compositores. Y llega el momento de asumir la conducción autoral con definitivos criterios de una total renovación.
Integra Homero Expósito como tesorero, prestigiosos directorios en los años cincuenta. Como aquel presidido por Cátulo Castillo, con Julio De Caro, José María Contursi, Juan José Guichandut, Pepe Razzano, Manuel Parada, Ciriaco Ortiz, Vicente Demarco, Aníbal Troilo, Homero Expósito, Virgilio San Clemente y Armando Baliotti.
Transcurren años de intensa labor organizativa en SADAIC. Pero por diferencias tan frecuentes en el mundillo interno de los autores musicales, renuncia Expósito a la tesorería del directorio de SADAIC.
Y emprende de inmediato un postergado viaje a Europa. Anda, recorre, conoce, aprende, acrecienta su gran ilustración cultural. Europa. España, Francia. Nos encontramos en París. Compartimos días y noches interminables e inolvidables, guiados por el refinado conocimiento parisiense de Panchito Cao y Héctor Grané.
Definitivamente alejado de la actividad autoral, y del permanente patrocinio de su repertorio en presencia de los intérpretes creadores que elaboraran la celebridad de cuanto compuso talentosamente Homero Expósito, no se apartaba ya virtualmente de las inmediaciones de su amable departamento céntrico de la calle Lavalle, a una cuadra de SADAIC. Eludía encuentros callejeros, y motivos de evocación de toda una vida brillantemente consagrada a la música popular de la ciudad. Se fue apagando tenuemente la silueta vigorosa y comunicativa del poeta siempre querido y admirado.
Convengamos en admitir que la producción autoral de Homero Expósito conforma todo un ciclo de brillante e inspirada creatividad en la poesía del tango. Su forma de composición no tuvo continuadores. Contraste profundo acaso, con los músicos del tango, cuyas influencias estilísticas se han sucedido en todas las modalidades y en todas las épocas de su evolución. La inimitable originalidad de Homero Expósito constituye así un curioso fenómeno que contribuye a resaltar con más nítidos perfiles la sobresaliente personalidad creadora de este excepcional poeta popular de la ciudad, a quien nos atrevemos a considerar el gran poeta del tango.
Un día cualquiera, el 23 de septiembre de 1987, se nos fue Mimo Expósito, como cariñosamente le decíamos sus amigos. Mimo Expósito, el imaginativo poeta de «un arco de violín / clavado en un gorrión», se marchó en silencio. Lo mismo que Margo, la sufrida heroína de su bello poema, «sin canción y sin fe».
Originalmente publicado en la revista Tango y Lunfardo, Nº 74, Chivilcoy 12 de mayo de 1992.
 

05 de Noviembre

1903

Nace Lino Palacio 

Reconocido dibujante y caricaturista, que supo escribir guiones para cine, se dedicó a la pintura, y realizó trabajos dentro del rubro de la publicidad, amen de su extensa carrera en el mundo de las hitorietas. Desde temprana edad demostraba un notable talento para el dibujo, pudiéndoselo ver ya a los 8 años realizando sus dibujos con carboncillo, y llegaría su primer publicación a los 9 años de edad en la Caras y Caretas, donde caricaturizó un fotógrafo que sería incluído en la sección Dibujo Infantil de la revista.
Tomó estudios en la Facultad de Arquitectura quizás impulsado por sus habilidades en el dibujo e influenciado por su padre que era ingeniero civil, pero no tuvo éxito y se dedicó de lleno a su oficio natural de dibujante, editó la revista El Cuco en sociedad con el músico Adolfo Rosquellas, la misma tenía una tirada muy irregular y esporádica, continuó de grande publicando en la afamada revista "Caras y Caretas" así como también realizó trabajos para la revista "Don Goyo", se expandió en el rubro de la publicidad donde trabajó junto a empresas como la reconocida "Walter Thompson", y avanzó con infinidad de historietas y su característico humor gráfico para matutinos y distintos medios como "La Prensa", "El Diario", "Mundo Argentino", Billiken y "La Opinión", creando en esta última a "Ramona", uno de sus más grandes personajes inspirado en una gallega empleada doméstica que trabajaba en la casa de sus abuelos.
Realizó varios trabajos en su estadía por Europa, y supo realizar distintos trabajos dentro de lo que se denomina humor político, como por ejemplo en la Revista Cascabel donde tendría su primer gran portada allá por el año 1941, ó el conocido Avivato que salía en el diario La Prensa en plena década de 1970, que fue prohibido por la dictadura y Lino Palacio debió dejar de dibujarlo, donde a la vez debió discontinuar al flamante adulto pero infantil "Don Fulgencio, el hombre que no tuvo infancia". Sería galardonado con el Premio Konex en el año 1982, y falleció asesinado junto a su esposa, el 14 de septiembre de 1984 en medio de un asalto cuando se encontraba con su esposa en su departamento de Barrio Norte, donde irrumpieron dos hombres y una mujer, Claudia Alejandra Sobrero, siendo ésta la que ultimó a Lino Palacio. Se supieron realizar distintas muestras de sus obras port mortem como por ejemplo en el Museo del Dibujo y la Ilustración para 2009 con motivo de cumplirse 25 años de su desaparición. 
 

1991

Día Nacional de la Aviación Civil 

Por Decreto 13/1991 del 02-ene-1991 el Poder Ejecutivo Nacional (P.E.N.) Indica que se constituye cada 5 de Noviembre como el Día Nacional de la Aviación Civil

lunes, 4 de noviembre de 2019

                                           4 de Noviembre
 
1920 - Nace Carlos Vega Pereda, en la Ciudad de Salta. Cantor, músico guitarrista y compositor.
Desde muy joven se trasladó a Villa Mercedes, Provincia de San Luis, motivo por el cual muchos piensan que nació puntano.
Integrante fundador de "Los Cantores de Quilla Huasi" en 1953, junto a Carlos Lastra, Fernando Portal y Ramón Núñez.
Cuando se desvinculo del conjunto en el año 1962, su lugar fue ocupado por el pampeano, nativo de General Pico Roberto Palmer.
Obras: A Buenaventura Luna (con "El Payo" Sola) - A los fortines - A un viejo amor (con Víctor Liza) - Aguacero
pasajero (con Oscar Valles y Carlos Lastra) - Canción de los labradores (con Oscar Valles y José A. Gaillardou) - Carnaval carnavalero (con Oscar Valles, Carlos Lastra y José A. Gaillardou)- Cerros (con "El Payo" Sola) - Deja nomas - El árbol que yo quería (con Ricardo Campoamor) - El lisonjero (con Juan R. Quiroga) - En la carpa (con "Payo" Sola y Fernando Portal) - Gotitas de miel - La Cuca salo a bailar (con Buenaventura luna y Fernando Portal) - La montonera (con Oscar Valles) - Las tres chayas (con Rolando Morales y Carlos Lastra) - La serenata cuyana (con Juan Bonafina) - Mirando esa flor - Muchachita - Nocturna - Otra razón (con Buenaventura Luna) - Por eso soy cantor (con Luis Rodríguez Armesto) - Serrano coplero - Siempre mía - Te dicen la flor de Cuyo (con Pedro H. Tusoli) - Tropilla serrana - Vuelvo a mis sombras (con Víctor Abel Giménez), entre otras.
 
 

1943 - Nace Eugenio Carlos Inchausti, en San Nicolás de Los Arroyos, Provincia de Buenos Aires. Cantor, autor, compositor.
Fundador de Los Arroyeños, en 1960, con su hermano Miguel Ángel (Chany), José Alberto Andrín y Ramón García Aznar.
Obras: A Cosquin vayamos - A la cama yendo - A los Abalos queridos - A los chicos argentinos - Al que toque la piñata - Buscando a mi angelito - Canción de las horas (con Armando Tejada Gómez) - Chacarera de Los Arroyeños - Como que te estoy queriendo (con Eladia Blázquez) - Corazón entre brazas (con León Benaros) - Cuando muere el angelito (con Federico Marcelo Ferreyra) - El quichuista Don Sixto - En La Rioja no se enojan si los mojan (con Miguel Ángel "Chani" Inchausti) -
Folkloreando con los chicos - Fundación mítica de Buenos Aires (de Jorge Luis Borges) - Gajos blancos y azules - Guardador de las fronteras (con León Benaros) - Gurisito mojarrero (con Carlos Dos Santos) - Juncal, Montevideo, Martin García (con León Benaros) - La vizcacha de Tankacha (con Carlos Dos Santos) - Las rosas me florecen como palomas (con Julia Elena Dávalos) - Los niños primero - Madre Koslay (con Jorge Marziali) - Manuel el bueno (con León Benaros) - Naranjo y miel (con Teresa Parodi) - Optimistas y pesimistas (con Amanda Velazco) - Paisaje de melancolía (con Omar Cerasuolo) - Que dice el viento zonda (con León Benaros) - Que se vengan los chicos - Querido José Francisco (con León Benaros) - Quien quiere un mate? (con Mirta E. Goldberg) - Quitilipi el inventor (con Alicia Muñoz) - Se queja la comadreja (con Margarita Duran y "Chani" Inchausti) - Un ángel en patitas (con Eduardo Gudiño Kieffer) - Un bichito con linterna, entre otras.



Francisco Rotundo
 
Nombre real: Rotundo, Francisco Luis
Pianista, compositor y director
(4 noviembre 1919 - 26 septiembre 1997)
Lugar de nacimiento:
Buenos Aires Argentina

Nació en el barrio de Belgrano de la ciudad de Buenos Aires y su padre era tenía una importante empresa de la industria del papel, cuya conducción asumió el músico al fallecer aquel. Desde niño tuvo inclinación por la música, estudió piano y obtuvo el título de profesor, con el que ejerció en distintos conservatorios.
Estuvo casado con la actriz y política Juanita Larrauri.
A los 17 años formó su primer conjunto y en 1944 ganó un concurso de orquestas típicas que se organizó en el tradicional salón Palermo Palace, ubicado en Godoy Cruz entre Santa Fe y Cerviño y donde por aquellos años tocaba la orquesta de Ricardo Tanturi con sus cantores emblemáticos: Alberto Castillo y Enrique Campos.. Debutó con su orquesta en el club San José de Flores en los Carnavales de 1945, con el aporte del poeta Carlos Waiss en la presentación y glosas.
Durante 1947 actuó en el Café El Nacional, la llamada “Catedral del Tango” de la Avenida Corrientes, con gran éxito; su orquesta contaba con los arreglos musicales de su primer bandoneonista Enrique Rossi y en la línea de bandoneones hacía sus primeras armas en la profesión Luis Stazo, por entonces con 17 años. Los cantores eran Horacio Quintana y Aldo Calderón.
Para esa época el estribillista había dejado paso en las orquestas de tango al cantor y así el público reconocía a los grandes directores de orquesta por el vocalista que integraba el conjunto, tales los casos de Fiorentino para la orquesta de Troilo, de Chanel para la de Pugliese, de Roberto Rufino para la de Di Sarli o la de Ángel Vargas con la de Ángel D’Agostino.
Es por esto que Rotundo decidió que debía contratar a vocalistas de gran cartel y orientó su orquesta para darle el mayor lucimiento posible al cantor. Así a fines de 1948 convocó a Carlos Roldán –un cantante que se había formado junto a Francisco Canaro y que estaba en Montevideo- y en marzo de 1949 hace lo mismo con Mario Corrales, que había dejado la orquesta de Osmar Maderna. Corrales permaneció un año con la orquesta, para luego pasar a la de Carlos Di Sarli, quien le cambió el nombre por el de Mario Pomar.
Luego de los carnavales de 1949, Floreal Ruiz en pleno éxito con Aníbal Troilo fue convencido para incorporarse a la orquesta de Rotundo con una propuesta de $ 100.000, parte de lo cual destinada indemnizar a Troilo y a la RCA Victor, y $ 3000 por mes (con Troilo ganaba $ 700.-) durante 40 meses. En julio de ese año Floreal Ruiz dejó a Troilo y en octubre debutó con Rotundo permaneciendo con esta orquesta como su marca registrada hasta que el director la disolvió en 1957. La orquesta pasó de hacer tres shows por mes a más de veinte, en los mejores cabarés, al mismo tiempo que actuaba en la radio y registraba para Odeón unos 25 temas entre los cuales estaban éxitos discográficos como Un infierno del propio Francisco Rotundo y letra de Reynaldo Yiso, Melenita de oro de Samuel Linning, Infamia y Esclavas blancas, de Horacio Pettorossi, entre otros.
Otro impacto comercial de Rotundo fue cuando en 1952 contrató a Enrique Campos, un uruguayo que se había desempeñado por tres años en la orquesta de Ricardo Tanturi imponiendo un estilo elegante, sutil, íntimo, quien tuvo con Rotundo una de las etapas más brillantes de su carrera. Enrique Campos grabó con Rotundo, entre otros grandes éxitos, temas como Por seguidora y por fiel de Celedonio Flores, Llorando la carta de Juan Fulginiti y Libertad de Felipe Mitre Navas. También a esa época pertenece el tema de Charlo y González Castillo, El viejo vals, que Campos y Ruiz interpretaron a dúo constituyéndose en uno de los grandes éxitos de la época.
En 1953 Julio Sosa se desvinculó de la orquesta Francini-Pontier y se incorporó a la orquesta de Rotundo percibiendo $ 5000 por mes. El cantor estuvo dos años y logró lo que luego fue el estilo que lo impuso como solista y que lo llevó a la posición de ser una de las grandes voces del tango. Algunos de los éxitos grabados por Sosa con Rotundo fueron Dios te salve m'hijo, Mala suerte, de Francisco Gorrindo, Bien bohemio, Levanta la frente, de Antonio Nápoli, que Agustín Magaldi había consagrado en su momento y Secretos y Justo el 31 de Enrique Santos Discépolo. Sosa dejó la orquesta porque tenía algunas dificultades vocales que superó luego mediante una intervención quirúrgica y siempre recordó con afecto su paso por la orquesta.
A fines de 1955 ingresó a la orquesta el gran vocalista, Jorge Durán, quien en diciembre de ese año dejó grabados el vals Poema para mi madre y el tango Sus ojos se cerraron de Alfredo Lepera. Entre fines de 1956 y mediados de 1957 –varía la fecha según la fuente- Alfredo Del Río dejó la orquesta dirigida por El violín romántico del tango, don Alfredo Gobbi -anteriormente había estado en la de Pedro Laurenz- tentado por un jugoso ofrecimiento económico de Rotundo, y pasa a integrar su orquesta compartiendo el escenario con Enrique Campos.
Con esta orquesta, Enrique Campos grabó, entre otros temas, Todavía estas a tiempo, Destino de flor, Nunca es tarde, Disfrazados, un tango de Antonio Tello que en la década de 1930 fue un gran éxito de Agustín Magaldi con el que Del Río logró una interpretación memorable de gran calidad vocal, y Dicha pasada, un tema de Guillermo Barbieri por entonces olvidado en los repertorios que, a partir de este registro, vuelve a tener vigencia. Finalmente incorporó por un breve lapso al cantor Roberto Argentino, quien solo grabó el tango, Qué tarde que has venido el 18 de septiembre de 1956. En 1957 Rotondo disolvió su orquesta y se dedicó a la conducción de la empresa familiar, que abandonó a fines de la década de 1960 para volver a la música y con su amigo Titi Rossi inauguró La Casa de Rotundo, ubicada primero en el barrio de Liniers y luego en Villa Luro, un local donde actuaron figuras estelares del tango entre los que estaban Jorge Casal, Carlos Roldán, Alfredo Del Río, Mario Bustos, Alfredo Dalton y el maestro Horacio Salgán.
Como compositor logró un significativo éxito con el tango “Un infierno”, sobre letra de Reinaldo Yiso, en las versiones de Floreal Ruiz y Alberto Morán, otras piezas fueron el tango instrumental Para florearse, Siempre tu voz, Rezongo malevo, Un cariño, Sin remordimiento y junto a Ernesto Rossi un tango dedicado al club de fútbol Estudiantes de La Plata.
Francisco Rotundo murió en Buenos Aires el 26 de septiembre de 1997.

04 de Noviembre


1951
 
Comienzan las transmisiones diarias de televisión por el viejo Canal 7
 
Dan comienzo las transmisiones televisivas todos los días del viejo Canal 7, bajo su anterior denominación LR3 Radio Belgrano Televisión, poniéndose al aire en un horario que iba entre las 17:30 hs y culminando la jornada a las 22:30 horas. Su primera transmisión se había realizado poco menos de un mes antes, emitiendo un hecho histórico sin precedentes, el 17 de octubre de 1951 salieron al aire los interlocutores y la gente durante el acto por el Día de la Lealtad Peronista desde la Plaza de Mayo, quedando así inaugurada la emisora.
En el año 1961 luego de romper el vínculo con Radio Belgrano Televisión, pasó a llamarse como se lo conocería luego por muchos años LS82 TV Canal 7, hasta que la señal pasase a denominarse como se la conoce en la actualidad TVP, Televisión Pública.